miércoles, 9 de febrero de 2011

Crítica - "127 horas" (2010), de Danny Boyle: ESCALOFRIANTE HISTORIA VERÍDICA (por halbert)




Adrenalínico filme basado en una historia verídica, acerca de un motañista que queda atrapado entre las rocas, y debe hacer lo inimaginable para sobrevivir. Aron Ralston, aventurero de 27 años, amante de las emociones fuertes, decide ir a dar un paseo por Blue John Canyon , una zona montañosa de Utah. Ralston no informa a nadie de su objetivo de explorar la zona, así que, cuando queda atrapado en una pared de roca, sabe, luego de encontrarse solo por varias y larguísimas horas, que el único socorro que va a tener para largarse debe surgir de sus propios medios.
“127 horas” inicia de manera vibrante, acelerada; la pantalla se divide en dos y tres partes, una y otra vez, y las escenas se suceden con un ritmo exaltado, mostrando aglomeración de personas y gran movimiento, hasta que la cámara se tropieza con Aron, a quien sigue en su rápida preparación e inicio de la excursión que pretende llevar a cabo.
La última película de Danny Boyle ("Slumdog millonaire”, “Millones”, “La playa”, “Trainspotting”), se centra en los incidentes de Ralston en Utah, siguiéndolo desde el inicio de su peripecia hasta el accidentado momento en que queda atrapado en las rocas.
En el Toronto International Film Festival varios asistentes quedaron en estado de shock e incluso algunos sufrieron desmayos por la dureza de las imágenes; y debe reconocer quien escribe estas líneas que debió cubrirse los ojos en un par de escenas, por lo impactantes y chocantes.
James Franco se pone al hombro todo el protagonismo (actoral) del filme, y cumple enormemente, dotando a su personaje con la enorme valentía y coraje para resistir los embates de la naturaleza, y enfrentándose a ella, así como mostrando su lánguida degradación. El otro protagonismo corre por cuenta de los escenarios, fotografiados con esmerada brillantez, sumado a la genial música de A.R. Rahman y un montaje de planos trepidante, nervioso, frenético por momentos.
Con algunos puntos en común con “Enterrado” de Rodrigo Cortés (por la situación límite del protagonista atrapado en un espacio reducido, sin poder moverse) y con "Hacia rutas salvajes" de Sean Penn (por estar basado en un hecho verídico de un joven enfrentado a la naturaleza), el filme de Danny Boyle también se tienta con incluir una escena “tramposa”, en la que se juega con las emociones del espectador, haciéndole creer que una solución le llega al protagonista, cuando en verdad no es así. A diferencia del filme de Cortés, aquí se utiliza el recurso del flashback para mostrarnos las relaciones del personaje con su entorno: familia, amigos, novia, para así conocerlo más y sentir aún más empatía con él.
La película respeta la crudeza de los hechos y le da al espectador una idea muy exacta del espíritu de supervivencia que es capaz de poseer un ser humano y que sale a la luz cuando la desgracia hace su repentina aparición. A verla, pero sabiendo que contiene planos shockeantes!!

2 comentarios:

Pabela dijo...

Menos mal que avisas! no importa qué tan buena sea, me parece que entonces no es para mí! :P

Pípi dijo...

Dejo mi blog de Cine.

http://cerradolas24hs.blogspot.com/

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