lunes, 20 de abril de 2009

Crítica - "Entre los muros" (2008), de Laurent Cantet: EXTRAORDINARIA Y SORPRENDENTE PINTURA DEL PRESENTE EN LAS AULAS (por halbert)

Hay veces que una película se estrena en un mercado, justo cuando una problemática se discute en ese lugar y resulta similar a la tratada en el filme. Casualidad o no, “Entre los muros” hace su (¿sorpresiva?) aparición en nuestras salas, cuando un debate como el del sueldo docente aún resuena entre los argentinos.
El director Laurent Cantet se hizo muy conocido, especialmente en Argentina, allá por 1999 cuando, en el marco del primer Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, se alzaba con el máximo galardón de esa edición con su filme “Recursos humanos”, acerca de la lucha sindical en una fábrica y el enfrentamiento sufrido entre un padre y su hijo, operario y jefe de recursos humanos, respectivamente.
Esta vez, el realizador francés se mete con la educación. Habiendo impartido un taller de arte dramático en el Instituto Françoise Dolto, de la periferia de París, conoció a François Bégaudeau, profesor de francés, que alcanzó el éxito con la publicación de su novela Entre les murs. La película, que se rodó en ese mismo instituto, está basada en su novela homónima y narra las difíciles relaciones en un colegio multirracial y en conflicto con la sociedad que lo rodea. El profesor protagonista de la película, François (el profesor en la vida real, aquí también como guionista y actor principal), intenta instaurar una relación igualitaria con los alumnos, pero debe lidiar no solamente con cuestiones ligadas a los contenidos conceptuales, sino principalmente, con los conflictos actitudinales y contestatarios de su impetuoso alumnado.
La película muestra el transcurrir de un año lectivo, donde asistimos de entrada a la reunión de presentación de los docentes, en la que ya se “huele” lo difícil que será atravesar el año de clases en esa institución. A lo largo de la cinta, los profesores son mostrados con una gran pasión por su trabajo, preocupados por motivar a su grupo de alumnos, cada vez más difíciles de estimular, y ocupados en luchas contra la indisciplina generada entre las cuatro paredes del aula. Y tal es la insubordinación reinante en esa escuela, que vemos a algunos comprometidos maestros perdiendo los estribos o a punto de renunciar a su vocación por la, a veces, interminable lucha contra la falta de interés de los jóvenes por querer aprender algo.
Estamos ante un filme eminentemente hablado. Y ese es el dato más positivo: los diálogos son de una naturalidad apasionante y conmovedora, que se entrecruzan como fulminantes dardos entre profesor y alumnos, cuando las discusiones se tornan álgidas. Y esas disputas tienen su origen en cuestiones (tan banales) como tener que explicar por qué la “hora” de clase tiene 55 minutos y no 60, o por qué hay que aprender a conjugar bien los verbos, o por qué hay que escribir un autorretrato que implica exponerse ante los demás… Banales o no (aparentemente, para el alumnado, no) ciertas clases concluyen sin lograr la exposición del tema del día, siendo (posiblemente) uno de los motivos que genere, casi concluyendo el filme, que una alumna le responda a su maestro cuando éste le pregunta qué aprendió en el año, y reciba la apabullante respuesta: “No aprendí nada”.
Resulta tan irreprochablemente creíble la historia gracias al gran trabajo del guión, de la dirección y del reparto (los alumnos no son actores, sino alumnos en la vida real, al igual que el docente).
No hay final feliz ni edulcoradamente conmovedor. Reflexiva a más no poder, “Entre los muros” nos enfrenta con el dilema de siempre: ¿cuán importante es la educación que se recibe en el paso por las aulas? ¿Qué (difícil) tarea se les presenta a los docentes cuando se enfrentan cada año a su curso de turno?
A algunos políticos argentinos, que acusan que la lucha de los docentes por su salario no tiene asidero, les convendría ver esta película… Aunque… mejor no, dado que, tal vez, deliberarían más de la cuenta y se obligarían a desdecirse de muchas de sus aseveraciones.
En mayo de 2008, “Entre los muros” fue galardonada con la Palma de Oro en la 61.ª edición del Festival de Cannes. Hacía 21 años que no se le concedía a una película francesa. Por lo visto y todo lo antedicho, Laurent Cantet también da clase. Y magistral.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Comparto muchos de tus decires.
La película muestra una interesante mirada macro de los diferentes factores que atraviesan la vida en las aulas .
¿los aspectos socio-culturales? ¿los socio-políticos?,¿la fuerza de poder entre los roles? ¿el poder docente?¿la fuerza y poder de los alumnos?,¿los conocidos ´consejos de convivencia con su pseudo-democratización?¿los problemas éticos entre pares?¿la comunicación vertical y horizontal?¿ las reuniones catárticas en la sala de profesores?¿ la mirada entre muros de una escuela descontextualizada de las realidades de las familias?, en fin... los que amamos la docencia y seguimos pensando que es la llave para el futuro... deberemos verla varias veces!! y luego... analizar nuestras propias prácticas

Patricia dijo...

No soy anónimo dijo.... soy Patricia

JORGE URRUTIA dijo...

ME PARECE UNA SIMPLE REPRODUCCIÓN DEL AUTORITARISMO CRISTIANO-RACIONAL-EUROPEO SOBRE LOS NUEVOS GRUPOS CULTURALES Y ÉTNICOS QUE FORMAN PARTE DE FRANCIA Y TODA EUROPA. BAJO LA NO CRÍTICA DE SU MATRIS DE PENSAMIENTO CRISTINA-MACHISTA-ETNOCÉNTRICA SE SOMETE A ESOS ALUMNOS AL YUGO DE UN MONTÓN DE DOCENTES INTENTANDO PRACTICAR LA ERRANCIA, PERO ERRANDO FEAMENTE. ES DETESTABLE LA ACTITUD DEL PROFESOR QUE CONDENÓ AL CHICO QUE SE ATREVÍO A PREGUNTAR ALGO QUE SOLO LOS PROFESORES PUEDEN PREGUNTAR. HIPÓCRITA, EGOISTA Y DOGMATIZADO, COMO LA ,AYORÍA DE LOS CRISTIANOS. EMANCIPAOS HERMANOS....

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