viernes, 28 de mayo de 2010

Crítica / Análisis - "El ciudadano", de Orson Welles: REFLEXIONES SOBRE LA (CONSIDERADA) MEJOR PELÍCULA DE LA HISTORIA NORTEAMERICANA (por halbert)

ATENCIÓN/SPOILER: CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE EL ARGUMENTO DEL FILME.

Es interesante poder volver a ver EL CIUDADANO una vez más y recordar lo bien contado que está. Este es un filme que interesa por la historia que cuenta, pero principalmente por la forma elegida por Orson Welles, su director, para hacerlo.
La historia de un magnate del periodismo, Charles Foster Kane, es mostrada aquí con un suspenso creado ya desde el inicio. El cartel de "No trespassing" (Prohibido entrar) y el lento acercamiento de la cámara con planos encadenados de una mansión en penumbras, junto a una música casi de filme de terror, crean la atmósfera alrededor del misterio de una última palabra pronunciada por el reciente fallecido protagonista, que funciona como motor para ir descubriendo la historia del controvertido personaje principal. ROSEBUD es la misteriosa palabra que hace que un periodista investigue el entorno del finado magnate, entrevistando a sus pocos amigos y socios, a su última esposa y leyendo el libro del que fuera tutor de Kane por años.
Luego de la escena inicial de la muerte se presenta un mini-documental con formato de noticiero en donde se detalla la historia profesional y privada de Kane, dando información de su vida. Se muestra cómo Kane llegó al poder y se convirtió en un controvertido y poderoso hombre del periodismo, involucrado con las altas esferas del poder político. Para describir la construcción de su imperio se utilizan transiciones con forma de "cortinilla". Al finalizar el pseudo documental se descubre que corresponde a una cinta vista por un grupo de periodistas que se proponen descubrir el misterio de "Rosebud" antes mencionado.
Es aquí donde culmina la introducción para dar paso al desarrollo del filme que consiste en las entrevistas que hace uno de los periodistas. Seis son los contactos realizados por el investigador a personas cercanas a Kane: un primer intento fallido con Susan, la ex segunda mujer; la lectura del libro deL tutor Thatcher; el encuentro con otros dos contactos: Bernstein y Leland; el definitivo encuentro con Susan y un último breve contacto con el mayordomo. Cada uno de ellos aporta datos de la vida de Kane y hacen avanzar la historia de manera cronológica, es decir, el entrevistado siguiente retoma la historia donde la dejó el entrevistado anterior.
Cuando es el turno de la lectura del libro de Thatcher se presenta un flashback de Kane niño, cuando debe abandonar su hogar por decisión de su madre. El último plano de esta escena corresponde al trineo del pequeño Charles (imagen clave) cubierto por la tupida nieve que cae, escuchándose de fondo el sonido del silbato del tren alejándose, dando cuenta de la partida. A continuación ocurre algo interesante respecto de cómo se logra una elipsis que cubre casi 18 años, ya que en una escena Thatcher comienza una frase deseando Feliz Navidad a un Charles niño y continúa su deseo de Feliz Año Nuevo casi 18 años más tarde, ya que lo vemos envejecido, denotando el paso del tiempo.
La entrevista con Bernstein continúa el relato de la vida de Kane con un nuevo flashback que comienza con la entrada de Kane y Leland al diario. Aquí es de destacar lo siguiente: Kane y Leland entran al edificio del diario Inquirer, presentándose con los periodistas, y Bernstein queda demorado en la calle, por lo que no participa de esta presentación; con esto se deduce que no todo lo que se ve en estas vueltas atrás en el tiempo, como parte del relato de los entrevistados, corresponda a vivencias de los mismos. En esta parte ocurre también algo interesante con la iluminación (una de las tantas de todo el filme): cuando Kane escribe de puño y letra una Declaración de Principios que será la portada de su diario del día siguiente, sólo sus socios están iluminados, él permanece en penumbra a pesar de ocupar el centro del cuadro.
Pero lo mejor de este capítulo y, tal vez, lo más brillante del filme, es el momento en que la foto de los periodistas del diario opositor Chronicle se convierte en la foto que 6 años más tarde les es tomada a los mismos, pero como nuevos periodistas del Inquirer, el diario de Kane, jactándose éste de haber conseguido a todo el equipo completo de la competencia. Simplemente es otra muestra excelente y original de cómo realizar una elipsis. El relato de Bernstein culmina con el compromiso de Kane con Emily, su primera esposa.
Leland, el siguiente entrevistado, retoma la historia con la famosa escena del desayuno; Welles, una vez más, despliega su maestría para manejar la síntesis, describiendo el deterioro del matrimonio en pocos minutos, mostrando sucesivos desayunos de la pareja a lo largo de los años, donde el maquillaje, la actuación, la música y el diálogo cada vez más cortante contribuyen a ello. A diferencia de la entrevista con Bernstein en donde sólo se vuelve al presente cuando éste culmina su relato, con Leland sucede que, en medio de su relato, volvemos al presente, fundiendo el fondo del comedor de Kane en donde transcurrían los desayunos, con el fondo del hospital donde está Leland recordando. Este recurso se repite en otros momentos del filme. Aquí, los titulares de los diarios ayudan a contar lo que sucede, dando pie a lo que se verá, por ej.: KANE SE CASA CON CANTANTE, o KANE CONSTRUYE UN TEATRO DE OPERA. Para demostrar que la segunda esposa de Kane no es buena como cantante, en la escena del estreno se utiliza un travelling ascendente que va desde el rostro de Susy cantando, hasta dos iluminadores que se miran aborreciendo a Susy. Para el dramático y tenso momento en que Kane despide a Leland por escribir una mala crítica acerca del estreno, se utiliza una iluminación expresionista, con zonas oscuras y sombras muy proyectadas.
La entrevista con Susy finalmente se concreta y a través de su relato vemos nuevamente la escena del estreno en la Ópera, pero desde otra posición de cámara. Aquí se sucede una nueva secuencia de montaje con las presentaciones de Susy en diferentes teatros fundiendo encadenadamente y de forma alternada con tapas de diarios informando del suceso.
La secuencia continúa hasta finalizar con una lámpara de tungsteno extinguiéndose al igual que la voz de la desafinada Susy. Aquí también asistimos a la decadencia del segundo matrimonio, situando a la pareja en su majestuoso palacio en Xanadú, donde los enormes planos generales muestran la grandeza y el lujo del lugar, pero también la lejanía entre Kane y Susy para culminar con su separación.
El encuentro con el mayordomo no aporta demasiado a lo que se venía contando y sólo arroja más dudas respecto de Rosebud, dejando al grupo de periodistas investigadores con la duda de lo que Kane quiso decir antes de morir, sosteniendo que una palabra no explica la vida de un hombre, sino que es una pieza de un rompecabezas mucho más complejo.
Nosotros, como espectadores, descubrimos que el trineo que acompañó a Kane en su infancia, ahora quemándose, es la respuesta al misterio que abrió el filme, que se cierra con el mismo plano con el que abrió: el cartel de PROHIBIDO PASAR.
"El ciudadano". "Citizen Kane". "Ciudadano Kane". Sea con el título que se la nombre, esta gran obra de Orson Welles, revolucionaria para la época en que fue hecha, y para la actual también, se erige como una emblemática muestra de cine inteligente, osado, pionero, audaz, casi único... A punto de cumplir 70 años, sigue considerándose por muchos como la mejor película jamás hecha... ¿Será así? Mejor será averiguarlo: viéndola, reviéndola, analizándola, estudiándola y, por qué no, disfrutándola. Gracias Orson!

1 comentario:

Pabela dijo...

Es simplemente un film estupendo. No sólo (como bien decis) por lo que cuenta sino cómo lo cuenta. Es increíble aun más que alguien que tenía muy poca o casi ninguna experiencia en cine haya llegado a hacer una obra semejante!

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