
Siempre resulta placentero presenciar una historia cinematográfica que resulte atrayente, con interesantes personajes y vericuetos en la trama que hacen que nos "enganchemos" hasta el final. Cuando Pedro Almodóvar crea sus melodramas, tiene esa capacidad de generar guiones colmados de situaciones límite, personajes torturados por una pasión incontrolable, que succiona al espectador de su butaca y lo hace vivir junto a sus criaturas ficcionales el drama y la pasión que ellos atraviesan.
Y con "Los abrazos rotos" el director manchego repite esta fórmula exitosa que lo ha catapultado a lo largo de los años como un excelente contador de historias sentimentales, cuyas situaciones patéticas o lacrimógenas están exageradas con la intención de provocar emociones en el público. Y lo logra. Si bien en esta última producción no logra exactamente emocionar, sí logra entretener y meternos en una ficción que incluye elementos del cine negro, el melodramático anteriormente dicho y hasta el cómico.
Almodóvar apela a un laberíntico esquema de cine dentro del cine, en donde el protagonista es Mateo (gran trabajo de Lluís Homar), un guionista y director que quedó ciego a raíz de un accidente ocurrido 14 años atrás. Éste va narrando en off su atormentado pasado, sus desventuras artísticas junto con su productora y confidente (vibrante Blanca Portillo), y especialmente su apasionado romance con quien se convertiría en protagonista de su película y en el objeto de su deseo: Lena (poderosísima presencia de Penélope Cruz), una aspirante a actriz vinculada afectivamente a un septuagenario y despiadado empresario (José Luis Gómez). A través de flashbacks se va descubriendo el velo de un pasado oculto que marcó para siempre al atribulado guionista, al punto de haberse cambiado el nombre a partir del penoso accidente que lo dejó sin vista.
En este filme Almodóvar inserta menciones explícitas al cine, desde "Ascensor para el cadalso" de Louis Malle, "8 y medio" de Fellini, "Viaje en Italia" de Rossellini, entre otras; además se autohomenajea por primera vez, introduciendo la filmación de una remake de "Mujeres al borde de un ataque de nervios", titulado "Chicas y maletas", que aparece casi al final del filme. En la presentación de los personajes de "Los abrazos rotos", estos escriben un guión, y la parte central de esta historia transcurre mayormente durante un rodaje. Es allí donde Mateo y Lena descubrirán su pasión por el otro, a pesar de que ella está comprometida con un hombre que la dobla en edad, pero que tiene el dinero suficiente para financiar la película y, por eso, poder controlarla día y noche.
A la altura de sus grandes obras como "Carne trémula", "Todo sobre mi madre", "Volver" o la antedicha "La mala educación", aunque sin alcanzar momentos de intensa emoción, el cerebro de este director hace interactuar, en favor de la historia, los colores, los encuadres, los escenarios y el vestuario, los ampulosos diálogos, y muy especialmente la fotografía de Rodrigo Prieto y la presente composición musical de Alberto Iglesias, para crear su peculiar arte, y lograr un estilo estético y narrativo únicos.








No sólo no para de recibir elogios y aplausos en el Festival de Cine de San Sebastián, sino que ahora, la película de José Campanella, "El secreto de sus ojos" ha sido preseleccionada por la Academia Nacional de Cine para competir por el Oscar a mejor película extranjera obteniendo 57 sobre 85 votos en disputa. Protagonizado por Ricardo Darín, Soledad Villamil y Guillermo Francella, es el único film argentino y latinoamericano que compite por la Concha de Oro y se afirma cada vez más como gran candidata a ganarla. En la competencia por la candidatura al Oscar, dejó atrás a "Las viudas de los jueves", de Marcelo Piñeyro; "Días de Mayo", de Gustavo Postiglione; y "El niño pez", de Lucía Puenzo, con cuatro votos cada una. Las candidatas definitivas al Oscar a mejor película extranjera se darán a conocer el 2 de febrero de 2010. (Fuente: clarin.com)
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En 1959, unos alumnos de una escuela realizan un proyecto muy especial: guardan en una cápsula del tiempo varios dibujos hechos por ellos, sobre cómo imaginan el futuro.


El personaje de Margo Channing en 




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