sábado, 23 de abril de 2011

Crítica - "El gato desaparece" (2011), de Carlos Sorín: CUANDO EL GATO NO ESTÁ... (por halbert)














La referencia inmediata e inevitable para cualquier director que quiera hacer una película de género es la de Alfred Hitchcock, el llamado “Maestro del suspenso”. Es loable que Carlos Sorín, en su séptima película, haya abordado un guión de estas características. Los filmes argentinos le son algo esquivos al cine de género, incluyendo al propio Sorín, por lo que es para festejar que la cartelera local se vea engalanada por “El gato desaparece”. Si bien la historia es algo escueta, es meritorio que el suspenso crezca y se sostenga a lo largo de la cinta.
Luis es un profesor universitario que es dado de alta de un instituto neuropsiquiátrico, al que fue a parar por una reacción violenta que tuvo contra un colega. Vuelve a su casa, con la medicación indispensablemente prescripta, para recobrar su matrimonio con Beatriz, y su contacto con su hija, con sus alumnos, y con Donatello, su gato negro, el único que no lo recibe bien.
La relación con su esposa es fría y distante, pero no por lo que pueda estar pasándole a él, sino que, a raíz de la desaparición del gato, ella comenzará a transitar un período invadido por desconfianzas y pesadillas, que acrecientan su desvelo día a día y, especialmente, noche a noche. El gato es el que acentúa lo que ella cree que ocurre, y en ello va la historia hasta concluir en lo insospechado.
En este breve resumen está la clave para descifrar el destino de los personajes, y Sorín, astutamente, se encarga de poner pistas y trampas, hasta arribar a un final impensado; un final que un cartel al inicio del filme se encarga de advertirle al espectador de tener cautela de no develarlo (recurso comercial que le dicen). Toda la puesta en escena está al servicio de este misterioso filme: la fotografía en scope (sistema de filmación caracterizado por el uso de imágenes amplias en el rodaje) de Julián Apezteguía, la música de Nicolás Sorín (hijo del director), la dirección de arte de Margarita Jusid y el sonido de José Luis Díaz; todos ellos aportan su talento para brindar una obra infrecuente en nuestro cine.
Sus dos figuras medulares y casi excluyentes son un excelentemente medido y misterioso Luis Luque y una nerviosa y enorme Beatriz Spelzini, ésta última constituida como protagonista dominante del conflicto del guión, dueña de un rostro (con todas las arrugas no operadas de una mujer de 50) y una poderosa expresividad, lamentablemente desaprovechadas por la pantalla local. Sorín se encarga de sacarle todo el jugo para brindar un producto más que aceptable, esperando que no sea un único ejemplo en su filmografía, sino el comienzo del abordaje de otros nuevos caminos.

20 comentarios:

Pabela dijo...

Qué ganas de verla mama mía!!! Ayer por la tarde teníamos arreglado ir con mi marido pero llegó tan tarde que lo dejamos para hoy!! asique ya te contaré. Me llama mucho pero mucho la atención ver a Sorín haciendo este tipo de films y además esta es una de las pocas pelis cuyo trialer me dejó ya super enganchada!!!

HALBERT dijo...

La verdad que la historia da para cortometraje, pero está tan bien dosificado el suspenso y Spelzini es tan grande, que da gusto y se disfruta mucho!

mge dijo...

Es raro esto pero hay tres películas nacionales en cartelera y quiero ver las tres (esta, Los Marziano y Un Cuento Chino)

Le tengo fe a Beatriz Spelzini, tuve que ver muchos capítulos de Montaña Rusa últimamente y creo que bien dirigida puede dar que hablar.

Nota: La "comedia" esa de Moria Casán no la cuento como película.

Marcelo dijo...

No entendi la escena donde el guar-dia de seguridad le dice qel el DO "abre a las 10" y hay un reloj
digital marcando las 20.45. A esa
hora el shopping esta abierto. No
puede ser un sueño de Beatriz, ya
que efectivamente compra el tour a
Brasil. La verdad, no le encuentro
sentido, salvo que este puesto a
proposito para desorientar.
¿Alguna opinion? Marcelo

HALBERT dijo...

mge, al menos es bueno que haya tanto cine nacional en cartel... No todas son buenas, y la de Rafecas no será comentada en este blog, dado que no la veré ni en video. De las otras 3 están mis críticas aquí. Ojalá puedas verlas (y disfrutarlas).
Marcelo, deberé ver el filme nuevamente, dado que no noté lo que decís y dudo que sea un error de "raccord" (si lo es, es grave...).
Slds!!!

Pabela dijo...

EPA! tampoco me fijé en el detalle que dice Marcelo, si es así para mí es más que nada un error, puede llegar a ser uno de edición me supongo! Ahora me dejó la duda!

Martin W dijo...

Si, lo del reloj en el shoping es un error tremendo. No entiendo como se les pudo haber escapado. Enorme reloj digital que indica 20.48 y el diálogo pretende que es la mañana y que el shoping abrirá a las 10.

Nicolas dijo...

Gente, fui con mi tio a ver la pelicula y a los dos nos parecio una tremenda CAGADA, no le encontramos sentido a la trama, 1:30 de la pelicula sin que pase nada hasta que...no les cuento el final y termina... Cuando vimos las letritas que indicaban el fin de la pelicula ninguno de los que estabamos en la sala lo podia creer, nos mirabamos unos a otros. La verdad, me desepciono mucho tanto "El gato desaparece" como "Los Marziano", aunque "Los Marziano" estubo bastante mejor que "El Gato desaparece". Acepto con gusto cualquier critica a mi comentario...

HALBERT dijo...

Marcelo y Martín:
Se trata de un cartel que indica cuántas cocheras quedan libres en el shopping. El cartel esta indicando 2048 cocheras libres!! ;)

Pabela dijo...

aaaaaa jajaja menos mal que nos sacaste las dudas La viste de nuevo?? jajaja

HALBERT dijo...

Ja! No... mi fiel lector FH lo notó, pero su comment no llegó, así q lo volvió a mencionar en un comment de otro post!!! :)

Hernando dijo...

Carlos Sorín realizó un filme sobre el temor a la locura, la que suponemos padecen los "otros" o la que nos comienza a invadir nuestro cerebro. Beatriz se asusta ante una recaída psicótica de su esposo, pero cree ser presa de reacciones "no normales" a partir de un detonador: Donatello, el gato de la casa, que ha desaparecido. El espectador cae en las trampas de los datos falsos, de los maullidos que pueblan los sueños, la mirada extraviada del insomne acompañante conyugal, el ladrido de un perro en el parque, la necesidad de escapar, la insistente preferencia de un color... Todos podemos precipitarnos en las redes de la locura. Hasta el final en el que la doméstica ¿supone? oír maullidos en el freezer. Los libros echados en la basura, los titubeos y las reacciones de la 2otredad" son síntomas de nuestra propia locura, así lo despliega Sorín con sus influencias del gran Alred Hitchcock. Y uno, espectador en penumbras, ve cortar en suaves tajadas un pescado con un cuchillo filoso y supone todo lo que imagina la observadora Betty ante el esposo presto a cocinar sushi. Muy buen film. Extraño en la filmografía de un director desparejo. Perturbadores 80 y pico de minutos en el que nos creemos acompañados por el desamor, el abandono inminente de lo querido, el ataque del más amado ser. Hasta el rostro desfigurado del cantor quechua puede inquietarnos por rítmica lejanía que retumba acompasada y nos hace latir más rápido el corazón acobardado por la presunción del invasor desconocido que nos provoca la huida de un animal doméstico furioso vaya a saber por qué motivo.

HALBERT dijo...

Gracias por tu comentario, Hernando, y por tu análisis del personaje principal, además de tu lenguaje poético en tu escritura!! :)

Ime dijo...

Nicolas, apoyo tu comentario, aburrida, sin sentido, en fin , malita...

arteenpsicoanalisis dijo...

El film nos sumerge en la historia de Luis un profesor universitario interpretado por Luis Luque que padece un brote psicótico, protagonizando un altercado violento con su amigo y su esposa, temeroso de que le quiten un trabajo de años de investigación, razón por la cuál, es internado en una clínica psiquiatrita. La película arranca en el despacho de un juzgado solicitando a los magistrados la salida del mismo, una escena cargada de diálogos impregnados de la terminología médico-legal.
La película carece de diálogos suficientes, para permitirnos hacer nuestra jugada en el plano de las posible suposiciones sobre el abordaje de este sujeto.
Sin embargo parte del guión deja lugar para colocar a la ciencia en el borde de un abismo difícil de precisar en relación al tratamiento y curación de estas “a-normalidades”. Ofreciendo una vía de interpretación para la temática que gira en torno del papel que desempeña la psiquiatría en estas afecciones.
Por un lado el psiquiatra dice: “la psiquiatría no es una ciencia exacta” y en otro momento cuando es tímidamente interrogado por Beatriz la esposa del paciente, interpretado por Beatriz Spelzini, preocupada por la conducta de Luis en los primeros días de su externación, el doctor le afirma que “si no estuviera totalmente seguro que esta recuperado, no le abría dado el alta de la clínica”.
Es sumamente interesante como Luis califica a los profesionales que lo tratan: de uno dice que es un “latoso”, y en verdad no yerra, el siquiatra no deja de repetir el nombre Beatriz procurando transmitir confianza y calidez, pero que Luis lo devela como siendo más apto como profesor, que en la práctica, mientras que al otro facultativo lo llama “petulante”.
Llama la atención el contexto en donde se mueve esta pareja: el auto, la casa, las plazas, el shopping (aunque uno pueda reconocer los escenarios porteños) todo el ambiente esta diseñado como para exportar, como si se tratase de una clase intelectual adinerada viviendo en el sector más exclusivo de Manhattan. Aprovechando ese ambiente uno podría decir que el film tiene un cierto toque de estilo americano, incluso de cómo se trata el tema de las afecciones psíquicas, hasta con final al estilo Hollywood donde los sujetos que padecen estos problemas son unos genios, como en el film Pescador de Ilusiones o asesinos seriales. Un paseo por Brasil le viene bien a la pareja, el psiquiatra también lo recomienda.
El gato es un punto de referencia en el proyecto de este director para ubicar en Beatriz una cierta actitud de precaución por el estado de su esposo, a nivel del temor de repetir nuevamente el episodio de violencia, maniobra de distracción que mantiene al espectador expectante.
Los protagonistas de esta pareja logran hacer brillar el film hasta llegar a convertirlo en interesante.
El gato desaparece es el título para nosotros de una acción que devela por donde le yerra la ciencia, culminando con la carcajada congelada de la tecnología y el consumo de la época con sus pastillas, celulares y puertas que se cierran automáticamente.

HALBERT dijo...

Gracias arteenpsicoanalisis por tu aporte con una mirada desde un lugar diferente. No había reparado en lo de cine "de exportación", en cuanto a los escenarios o al tratamiento del personaje de Luque... Para pensarlo.
Slds.

Vanina dijo...

Hola a todos,
es la primera vez que ando por aquí. Me motiva escribir el constatar que ninguna de las críticas que he leído de la peli de Sorin (en éste y en otros sitios) hagan referencia a Cheshire, un personaje de Lewis Carroll de "Alicia..." que tiene la facultad de desaparecer y aparecer a voluntad.
Saludos a todos!

Dialoguista dijo...

Pero, aún estando bien lo de la hora, si era un sueño ¿cómo compró los pasajes? ya me hicieron perder jajaja.
A mi básicamente me encantó como esta desarrollado y tratado el suspenso y los personajes, pero me parece que daba para un final mejor, menos simplista.Además que desencajado. Las pistas tienen que tener razón de ser, aún cuando sean falsas, y se debe ver porqué eran falsas. No es solo la mente de la prota, también la mente del prota, lo que realmente pasó con los papeles. Y lo que realmente pasó con ese gato. Hay miradas que si bien funcionan perfectamente, no se terminan de entender, y acciones que tampoco. Yo por un momento pensé que la cosa se daría vuelta y que en realidad la loca era ella. Pero bueno, de todas formas, se agradecen estas propuestas en el cine argentino, claro que si!!!
Saludos!!!

Anónimo dijo...

Me hice la misma pregunta...creo q es parte del desorientar para lograr mantener el suspenso...y sorin lo logra magistralmente

Vivi dijo...

La risa dentro del freezer es del celular del amigo de la mujer ese q suena cuando conversan en el auto y son sus lentes los emsannrentados en el piso...queda en el aire si hubo o no asesinato...

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