
Brando era un actor algo insurrecto, que no le gustaba ceñirse rigurosamente a las indicaciones de sus directores; y Coppola era un director que estimulaba la improvisación y espontaneidad entre sus actores, por lo que ambos congeniaban en cuanto a ello.
En un momento del rodaje de una importante escena, Brando alzó un pequeño gato callejero que se había filtrado en el estudio y empezó a acariciarlo. Sin dudarlo, Coppola dio el grito de “Acción!” y el actor comenzó a decir su texto. Ésa fue la única escena en la que el gato aparecería, ya que luego de culminada la misma, huyó del cobijo dado por Brando y no volvieron a encontrarlo.
Cuando los productores vieron la escena rodada, se dieron cuenta que el ronroneo del animal tapaba la voz de Brando, por lo que exigieron a Coppola doblar la voz del actor para que se lo oyera y el público entendiera el diálogo correctamente…