ATENCIÓN: SPOILER / CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE EL ARGUMENTO DEL FILME
Dirigida por el danés
Nicolas Winding Refn (Valhalla Rising), su última película cuenta con
Ryan Gosling
como un conductor ermitaño, parco, como los solitarios antihéroes de
los filme de los años 70 (como otro driver de un famoso taxi).
Con
enorme presencia en la temporada de festivales, ha sido multinominada y
ganadora en varios de ellos: Cannes, Globos de Oro, Círculo de
críticos de Nueva York, Satellite Awards, Independent Spirit Awards.
Basada en la novela homónima de
James Sallis, adaptada al cine por
Hossein Amini,
"Drive",
que incluye una sugestiva banda sonora que cumple un rol primordial a
la hora de crear el clima idóneo para cada escena, tiene además la
presencia de una cuidada y estilizada fotografía, que acentúa la
crueldad de una Los Angeles saturada.

El protagonista es un eximio conductor de autos, que aprovecha su
talento para ganarse la vida de varias maneras, siempre con el auto como
medio de supervivencia. No sólo trabaja en un taller bajo las órdenes
de su jefe (
Bryan Cranston), sino
que protagoniza escenas de riesgo en películas de Hollywood y por la
noche se ofrece como chofer para participar en robos y crímenes varios,
garantizando una huida limpia y sin peligro de ser atrapado.
Su vida en
L.A. cambia cuando conoce a Irene (
Carey Mulligan)
su vecina de al lado, que, además de un pequeño hijo, tiene un marido
en la cárcel. La atracción no tarda en aparecer; la necesidad de una
compañía por parte de ambos hace que una historia de amor pueda cobrar
forma. Pero el marido de ésta sale y, más que representar una escena de
celos, involucra a nuestro protagonista en un atraco que será el
preludio de una bola de nieve violenta y sin freno.
No estamos frente a una película “de tiros y persecuciones”, por más que los tenga en impactantes dosis. Es un filme
noir, dramático, de acción, romántico, como aquellos filmes que solían hacer
Al Pacino o
Robert De Niro
hace casi cuatro décadas, donde un antihéroe se veía sumergido en un
conflicto que en principio le era ajeno y luego terminaba
protagonizándolo, con enormes picos de tensión.
Lo que más sobresale es su puesta en escena, remarcando la elección de las locaciones y decorados; el maquillaje y los efectos visuales; el vestuario (incluyendo la chaqueta de Gosling con el escorpión); y especialmente la iluminación, con gran presencia en los exteriores nocturnos, dentro y fuera del auto, y las luces verdes, azules y anaranjadas que recorren constantemente el rostro del protagonista mientras maneja.

El resto del secundario elenco aporta el realismo necesario en este tipo de filme, contando con
Ron Perlman,
Christina Hendricks y
Oscar Isaac.
Albert Brooks sobresale en un papel que está haciendo estragos en las nominaciones de todas las entregas de galardones actuales. Su Bernie Rose ha cautivado a los jurados de todos los premios posibles y lo han devuelto al ruedo ciematográfico, al que le había sido esquivo durante años. Si bien tiene pocas escenas, su personaje es crucial en el devenir de la trama, convirtiéndose en un implacable asesino que mata sin que se le modifique el ritmo cardíaco.
"Drive" es un festival para los sentidos, con ese tufillo de filme de culto con aires de independiente y personal, gracias al sello de su especial director, que no duda en utilizar la cámara lenta para subrayar situaciones clave, estados de ánimo de los personajes e instancias de enorme suspenso, acompañadas por canciones que funcionan a la perfección, remarcando
"Night call" de Kavinsky & Lovefoxxx en los títulos de inicio, luego de un intenso prólogo de 10 minutos, y el track
"A real hero" de College & Electric youth, que acompaña el final y los créditos de cierre.
Gosling confirma cada vez más su estrellato, paradójicamente en filmes de corte más independiente o arriesgado, como
“Stay”, “Lars y la chica real”, “Blue Valentine”, “Crazy, stupid, love” y esta “Drive”, en la que compone a un duro con pequeñas dosis de ternura cuando su rol lo requiere. Su química con Carey Mulligan funciona muy bien, al margen de que ella no le dé la carnadura necesaria a su personaje, con cierto aire etéreo que, posiblemente, sea una marca de dirección. Una de las escenas que los tiene como protagonistas y sirve como sello de la relación de ambos, es la del beso en el ascensor, donde la música, el montaje y la iluminación crean el especial clima para colocarlos al margen de todo, a pesar de que comparten el reducido espacio con alguien que un minuto después generará uno de los momentos más sangrientos de la cinta.

No es un filme particularmente emotivo o emocionante porque, justamente, lo que prima es la violencia y el crimen; sin embargo resulta innegable percibir que deja una estela entre conmovedora y sensible, que hace que extrañemos a nuestro amigo conductor cuando se aleja de nosotros con sus manos pegadas a un volante.